Recientemente, me he encontrado con una nube negra de negativismo que parece consumir el juicio de las personas y reemplazarlo por un conformismo aterrador. Me cuesta creer que la brecha generacional entre aquellos que nos consideramos jóvenes y aquellos que por alguna razón no se sienten así se expande a lo largo y ancho del territorio nacional, pero se reduce a una sola cosa: falta de visión.
Generalmente me encuentro con personas que tienen recursos y formas de poner esos recursos en marcha para producir y sacar provecho de algo que a simple vista es etéreo. Me pregunto a mí mismo: “ok, por qué esta persona tiene la llave, sabe donde está el cerrojo y todavía no puede abrir la puerta?”, pero es difícil hacerle entender esto a la persona que tiene la llave si simplemente no está listo(a) para abrirla y ver qué hay al otro lado.
Romper barreras mentales o limitantes se convierte entonces en mi más aburrido obstáculo cuando vamos a darle ideas a alguien que las pide y eventualmente decide que lo que tenemos que ofrecer es “muy radical” o “muy diferente”. Me encanta la idea de poder compartir lo que tengo en mi cabeza con gente, pero adoro aún más la noción de ver ese contenido convertido en algo tangible y fructífero para alguien.
No sé cuál será el miedo (digo, obviamente hay miles de posibles razones para tener miedo), pero creo que ningún temor en este mundo debe ser lo suficientemente fuckup como para abandonar la oportunidad de hacer algo grandioso. Uno pensaría que en el 2010 esto es algo más fácil de ver y una decisión super fácil de tomar, pero más veces que no me encuentro con lo contrario y nunca cesa de asombrarme.
Recomiendo un poco de Platon despues de esto: la Alegoria de la Caverna