Acá en la nave mis cohortes y yo hablamos sobre esto todo el tiempo, pero nunca se nos había ocurrido que las ansias y deseos de que esta situación se materialize son bastante intensas. No sé si al punto en el que yo (o cualquiera de mis amigos) nos disfrazaríamos – y digo disfrazar abrazando completamente el hecho de que no voy a actuar el papel – para un evento futuro, pero supongo que usar una gorra con orejas de conejo o gato no es completamente insólito.
Estando en gringolandia me topé con ciertas inconsistencias sobre el mundo que yo pensaba que existía en estas tierras y su contraparte real. Una de las más grandes inconsistencias es que en Florida nadie dibuja y/o hace arte a pesar de tener universidades como Full Sail. Luego llegué a Sam Flax y mi percepción cambió más o menos a la misma velocidad con que los fondos en mi bolsillo iban desapareciendo. Encima de esto encontré una verdadera tienda de comics y no me refiero a una librería que por casualidad resulta tener libros con dibujitos y letras en sus anaqueles. El fucking lugar se llamaba Colliseum of Comics y si podemos afirmar que existe un mundo y que ese mundo está compuesto por ideas y que esas ideas pueden ser plasmadas en un papel con un dibujo y descripciones en texto entonces podemos afirmar que estos manes tenían todo. Déjenme repetirlo: tenían todo.
Mi única molestia vino de GameStop, que fácilmente podría compararse a cualquier tienda de video juegos aquí en Panamá, con precios bastante hostiles para juegos con meses de haber sido lanzados. Cierto, tienen una selección brutal de juegos de segunda, pero nada realmente cool que no puedas conseguir con algo de ayuda en la internet. Esperaría que al menos los incentivos como tarjetas de compradores frecuentes o contenido descargable exclusivo pudiera llegar a ser una oferta local en el futuro cercano. Y con futuro cercano quiero decir ya mismo.
